Paraguay de antes Madama Lynch
Paraguay de antes

COLECCIONES: Guerra del 70 ..Fotos - DETALLES: Personajes - CALIDAD: Excelentes -
COD: g70-043 - Madama Lynch - 18?? -

Foto del libro 'Madame Lynch' de Concepcion Leyes de
Chaves, 1ra edición , Ediciones PEUSER, BS AS - ARG 1957

'Largo tiempo he guardado un silencio profundo, á pesar de haber sido mí nombre esplotado durante seis años por enemigos de causa, por personas que buscaban un lucro escribiendo folletos y libros que revestían de escenas espantosas, presentándome como el tipo de la prostitución y del escándalo, y como á una de esas fieras humanas que se complacen y deleitan en el esterminío de la sociedad.

He sido el blanco de los furores aparentes de los hombres que han subido al poder en el Paraguay, para gobernar sobre las ruinas de su opulencia y grandeza, sacrificadas á la defensa de su independencia y dignidad.

He sido acusada de los actos internos de la política del mariscal López y responsabilizádoseme de la guerra que llevaron al Paraguay tres naciones, como del sacrificio heroico con que ese pueblo se inmortalizó, pereciendo con su gefe, en mas de cinco anos de guerra, sin ejemplo en América, y puede decirse, en el mundo, que dejaba una enseñanza al sentimiento de
las naclonallilades, una educación como la que dieron loa Espartanos en las Termopilas.

A fuerza de querer mancillar mí nombre, lo que han hecho es asociarlo a esas paginas que han encontrad la admiración de las naciones civilizadas, y que eran repetidas y mostradas al pueblo francés cuando uu millón de alemanes asediaba a París,

Ajena á los hechos de la administración del mariscal López, á su política, sin mezclarme en otras cosas durante la guerra que en atender á los heridos, á las familias que seguían al ejercito y procurando disminuir las penalidades de la situación, no por eso dejo de aceptar la responsabilidad que quiera dárseme en la defensa que el puebblo paraguayo hizo de sus derechos y territorio.

No conocía los libros que se han publicado en mi contra, y de ellos he tenido conocimiento al llegar a Buenos Aires. Si los hubiese conocido en tiempo oportuno, antes del plazo señalado por la ley para poderlos acusar, mi vindicación la habría hecho ante los tribunales, marcando á mis difamadores con el estigma del calumniador.

Pero desgraciadamente llegué tarde para esos libros, aunque muy á tiempo para acusar á un corresponsal de La Tribuna, D. Miguel Macías, al cual encontré al desembarcar en esta ciudad ocupado en reproducir un acopio de iniquidades, bebiendo con
ansiedad las gotas de veneno que destilaban los residuos aglomerados por los esplotadorcs de la honra ajena.

Había dejado la Europa y vuelto á América después de una ausencia de cinco años, porque recien había podido recobrar mis papeles y armarme de las piezas necesarias para vindicar y reclamar mis intereses.

Venia resuelta á ir á la Asunción, porque allí estaba pendiente un juicio criminal ordenado por el Gobierno en 1870, para contestar á los cargos que se me hacían, afrontando a todos mis enemigos en el teatro mismo de su poder y cuando no contaba con otro apoyo que el de mi conciencia y el de mis actos.

Esta resolución la fortalecí mas, cuando La Tribuna de esta ciudad, publicaba correspondencias supuestas de la Asunción y elaboradas en esta ciudad, en las cuales se me amenazaba hasta con la muerte sí me atrevía á ir al Paraguay.

En efecto, después de haber demorado tres meses en Buenos Aires, reclamando del Gobierno Argentino el valor de mis muebles, que adornan los salones de la casa del Gobierno Nacional, sin poder hasta ahora conseguir una resolución, á pesar de haber presentado las cuentas que los acreditan de mí propiedad, no quise demorar mas tiempo y me dirijí á la Asunción.

Allí desembarqué, y horas después fui obligada á reembarcarme por orden del Presidente Gilí.

Los falsos telegramas que se han publicado respecto á mi viaje, las narraciones inexactas que se han dado á luz, los actos que han tenido lugar y que han sido desfigurados, todo ello me obliga á consignar en este escrito la verdad de lo ocurrido, una protesta respecto al despojo de mis propiedades y una vindicación de las calumnias prodigadas en libros, diarios y folletos, que si bien han podido formar una creencia desgraciada respecto á mi persona, no han podido anonadarme ni quebrantarme; porque mi conciencia me levanta sobre todos y me fortalece para afrontar la difamación.

Necesito anticiparme en algunos hechos, tomados del libro que publicare mas tarde sobre mi vida y los acontecimientos á que ha sido ligada, porque ellos van á quitar un refugio á los que han abusado de mi ausencia y de la ignorancia que se tiene de mi individualidad.

Nací en Irlanda el año de 1835, de padres honorables y pudientes, pertenecientes á una familia irlandesa, que contaba por parte de padre dos obispos y mas de setenta magistrados, y por parte de madre un Vice-Almirante de marina inglesa, y que tuvo la honra de combatir con cuatro de sus hermanos bajo las órdenes de Nelson en las batallas dol Nilo y Trafalgar.

Todos mis tíos fueron oficiales en la marina ó ejército inglés. Mis primos lo son hoy, y varios otros de mis parientes ocupan altas posiciones en Irlanda.

El 3 de Junio de 1850 fui casada en Inglaterra á la edad de 15 años con Mr. Quatrefages, persona que ocupa al presenté un alto puesto en Francia. A su lado estuve tres años, residiendo en Francia y Argelia, y sin tener descendencia.

Separada de el por causa de mí mala salud, me reuní con mi madre y mi hermana en Inglaterra, quedando algún tiempo con ellos. Estuve después con mi tío el Comandante de Marina Real Inglesa, William Boyie Crooke y su esposa, hermana de mi
madre.

Residí en París muy poco tiempo, y mientras estuve allí, viví con mi madre y la familia de Strafford, compuesta de la madre y tres hijas, siendo el padre en aquel tiempo magistrado de Dublin.

Poco tiempo después de separada de mi esposo conocí al mariscal López, y ya en 1854 me encontraba en Buenos Aires de paso para la Asunción; de donde no salí hasta 1870, cuando caí prisionera.

Los que se han ocupado en presentarme como una mujer de mala vida en París, se encuentran descubiertos ante la evidencra de los hechos que dejo referidos; porque falta materialmente el tiempo necesario para que yo hubiese podido entregarme á la vida licenciosa que se ha querido atribuirme. Para hacer caber la calumnia, han tenido que inventar que nací en 1822. Es decir, que en 1854, cuando vine á América debía tener, según ellos, 32 años. Las personas que me conocieron en esta sociedad, son bastantes para constatar si eso pudo ser así; y sobre todo; mi fe de nacimiento es concluyente.

No he podido ser la mujer á quien han pintado mis enemigos.

El antecedente mas desfavorable á mi reputación ha sido el hecho de mi matrimonio. Casada y pasando á ser la compañera del mariscal López, era autorizar el cargo de adúltera.

Hasta hoy no he querido desmentir esa acusación por motivos de delicadeza que me obligaban á no perjudicar la posición que ocupa Mr. Quatrefages. Pero ahora estoy obligada á romper ese silencio; porque me debo á mis hijos, y mi nombre está ligado
a una época histórica, para que consienta sea atacada tan desapiadadamente por personas que buscaban un lenitivo á sus escándalos y liviandades, ensañándose contra el nombre de una mujer.

Mi matrimonio con Mr. Quatrefages fue considerado nulo por no haberse cumplido las formalidades exijidas por la ley; y la prueba mas concluyente de ello está en que él se volvió á casar en 1857 y tiene varios hijos de este matrimonio.

Dados estos antecedentes respecto á mis primeros años, no necesito detenerme á dar cuenta de mi vida durante los 15 que residí en el Paraguay; porque nadie, nadie se atreverá ni se ha atrevido á acusarme de una vida desleal al hombre, al cual ligué mi porvenir

Ahora me corresponde ocuparme de lo que se relaciona con las acusaciones que se me han hecho desde que cai prisionera del
ejercito brasilero en Cerro Corá, despues de haber visto caer atravesados por las balas al Mariscal Lopez , á mi hijo mayor, Francisco; y á muchos fieles compañeros de campaña.

De Cerro Corá fui llevada abordo del vapor 'Princesa', habiendo cumplido con el deber mas doloroso y tremendo, de dar sepultura con mis propias manos á los mios.

Al llegar á bordo, en la rada de la Asunción, me encontré con el numero 75 del periodico 'La Regeneración' que contenia una nota del triunviro Don Carlos Loizaga al consejero don José M. Paranhos enviado especial y Ministro plenipotenciario del Brasil, acompañandole una solicitud firmada por noventa señoras del Paraguay'

.........

(Extraido del libro 'EXPOSICIóN PROTESTA que hace Elisa A. Lynch'
de Elisa A. Lynch, imprenta RURAL, Buenos Aires - Arg. 1875)

Otras fotos de M. Lynch estan AQUI AQUI AQUI AQUI

Contador: