Paraguay de antes Madama Lynch en la juventud
Paraguay de antes

COLECCIONES: Guerra del 70 ..Fotos - DETALLES: Personajes - CALIDAD: Excelentes -
COD: g70-042 - Madama Lynch en la juventud - 18?? -

Foto obtenida del libro "Madame Lynch" de Concepción Leyes de Chaves, se encuentra originalmente en la fototeca del Min. de Defensa, Asunción, Paraguay.

'Entre todas, Elisa desplegaba sus encantos como antorcha al viento. Conocía el precio de su belleza. Cuidaba su esbeltez que resaltaba como la de un ave entre las mujeres regordetas, de ampulosos pechos. Comía poco. Practicaba equitación y esgrima. Iba y venía del campo a la ciudad, fatigaba su cuerpo y avivaba sus energías espirituales. Se dedicaba a la política, al ajedrez, a todo cuanto podía conducirla a su meta interna y externa.

Durante su permanencia en Asunción, muchas bellezas se habían marchitado, naufragaron muchos amores, pero ella conservaba
el privilegio de Cleopatra. Se mantenía invulnerable a la acción del tiempo y prolongaba el apasionamiento. Esto no
lo comprendían esas damas demasiado tranquilas para captar lo extraordinario, demasiado virtuosas para buscar la quintaesencia de las emociones.

En menos de diez años, Elisa había trasformado las costumbres asunceñas. Sus gustos creaban nuevas necesidades y se reflejaban en la vida de su tiempo, en lo que esa vida tenía de cómoda, ornamental y ligada a las necesidades humanas. Su personalidad destellaba cierta realeza. Su peluquero, sus modistas, por más que hacía traer la ropa de Buenos Aires' y París o se las confeccionaba ella misma, ostentaban el pomposo título de 'tailleur y coiffeur de Madame Lynch'. Su inclinación al lujo era un desquite de sus pasadas estrecheces y un medio de agradar a Francisco. La moda, ese dominio multiforme de la mujer, ella la imponía con soltura y elegancia. Desde el más grande hasta el más pequeño objeto de buen gusto llegaba a la Capital bajo su advocación. Su personalidad latía en los palacios que se edificaban, en la suntuosidad de las mansiones estrenadas por los López, en las flamantes berlinas, en los aderezos de piedras preciosas que Luis Manette importaba de París, en las toilettes de brocados y de blondas, que sustituían a las sayas rameadas y a las blusas de linón. Se introducían vinos finos y perfumes caros. Reposteros y cocineros rivalizaban en la preparación de platea y confituras. Ella enseñaba el amor a los jardines; hacía traer claveles de España y rosas de Malmaisson, las de corolas alabastrinas con ligero tinte rosáceo, que desgraciadamente se ha dejado desaparecer.

Emanaba de ella un soplo de esa cultura europea que exaltó el ambiente de la preguerra. Si en sus salones aromatizados de diamelas y de nardos se jugaba al ajedrez, también se concurría a la formación del intelecto áe la época. Allí se discutía sobre revistas y libros europeos, sobre teorizadores franceses y novelistas de Londres y París. Allí Natalicio Talayera recibió estímulos para traducir Graciella, de Lamartine, y fundar su revista Aurora,. Para Elisa fue la primera caja de música que llegó a Asunción y el primer piano, un Blondell, en el cual Dupuít y Parodi ensayaron el Himno Nacional.

Ella difundió la moda de los retratos pintados o a daguerrotipo, que hacía Rosetti en su escuela de dibujo y pintura.
Invitaba a concurrir a la casa de don Cayetano Decoud, donde José Batiglione, todas las noches desde las siete, permitía por dos reales el acceso a un llamado "Gabinete DiorámÍco", en el cual la linterna mágica proyectaba vistas de Londres y París, de Napóles y Turín.

Como María Teresa en la corte de los Habsburgo-Lorena, rompió la monotonía habitual de Asunción, implantó las diversiones, las alegres travesuras. No limitó sus actividades a los salones y a los centros superiores. Procedía como la esposa del Jefe de Estado. Visitaba a las señoras en desgracia, remediaba las necesidades del pueblo. Concurrió a la creación del
primer hospital para mujeres y a la fundación de una casa de corrección. Hizo traer directamente de París por intermedio de Samuel Hale, ornamentos para los templos, tres pontificales ricamente bordados de oro y piedras (preciosas, y cuarenta de menor valia.

Conocía palmo a palmo los alrededores de Asunción. Escogió y puso de moda los parajes privilegiados por la naturaleza.
Convirtió Areguá en balneario. Inspiró y dirigió la construcción de pequeñas chozas, como casetas de bañistas, a orillas del lagoYpacaraí. En el estío, todas las tardes salía un tren, con músicos, hacia aquella localidad. En Cerro León construyó una casa de campo y una represa con piedras artísticamente colocadas, imitando la obra de la naturaleza, al pie del cerro.

La maternidad la salvó de sí misma. Siete hijos quebrantaron sus energías físicas y acapararon su vitalidad moral.
Pero conservó el ideal. Ya sin mucha fiebre en los sentidos, pero suficientemente fuerte y lúcida 'para originar finos estremecimientos, aprendió a dosar el desinterés inútil, la nobleza aparente, y asir lo concreto. Las paraguayas la llamaban la 'Malalynch' y la 'Lavincha', a fin de hacer resaltar su condición de extranjera, pero ella sentíase firmemente plantada en la tierra de sus hijos. Las amargas realidades no le impedían construir su propio castillo. ¿Qué era lo que deseaba y qué lo que temía? ¿Los brazos de Francisco rodeándole el cuerpo y agitándola de deleite en los amaneceres azulados? ¿O viajar sola hacia las frías ciudades de la vieja Albión? ¿Mantenerse fiel y expiar su pecado de adulterio? Por esta brecha sentíase vulnerable, pero con energías suficientes para defender su propio mundo de emociones, donde derramaba su fuego el hombre que ofendió su decoro pero le enseñó una nueva felicidad. Ese conocimiento le permitía mirar en calma las sombras del porvenir.'

(fragmento extraido del libro 'Madame Lynch' , de Concepción Leyes de Chaves,
1ra edición, por PEUSER - Bs.As. Arg. en Sept. 1957)

Otras fotos de M. Lynch estan AQUI AQUI AQUI AQUI


Residencia de Mme. Lynch, posteriormente Villa Egusquiza, actual Hotel del Paraguay visto en Google Maps desde el satétlite AQUI


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